Oración: Examen del Año

Inicio esta oración desde el agradecimiento por este Dios cercano que seguro se ha hecho visible para el mundo y también en mi vida a lo largo de este año. Le agradezco por todo lo que tengo y lo que soy.

Repaso lo que ha sido este año. Agradezco haberle sentido junto a mí, en mi oración, en la comunidad y seguramente que en muchos otros momentos. Voy repasando cómo ha sido el paso de Dios por mi vida este año.


Al principio ya existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra al principio estaba junto a Dios. Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. En ella había vida, y la vida era la luz de los hombres. (Jn. 1, 1-4).




Oración: Oración de Navidad


Fue la gente sencilla, la que vio la luz; fue la gente sencilla la que estaba dispuesta a acoger el don de Dios. No la vieron los soberbios, los arrogantes, los que todo lo saben, los que dictan las leyes según sus propios criterios personales, los que mantienen actitudes de cerrazón. Hagamos un rato de silencio en nuestro corazón para poder oír la voz del Amor, que quiere nacer en nuestra casa, en nuestra ciudad, en nuestro mundo.


“Y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada.  Había unos pastores que pasaban la noche al raso velando el rebaño por turno.  Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los envolvió de claridad.  El ángel les dijo: ---No temáis. Mirad, os traigo una Buena Noticia, una gran alegría que será para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor”. (Lc 2, 7-11).




Oración: María, madre nuestra


María es esa mujer sencilla que recorrió la primera el camino del discípulo de Jesús. La primera que lo conoció y contempló, y lo acompañó hasta el final en la cruz y en la experiencia de Resurrección de las primeras comunidades. Pongámonos junto a ella y escuchemos lo que hoy el Señor quiere mostrarnos de nuestra madre en la fe.


Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo: ---Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. Al oírlo, ella se turbó y discurría qué clase de saludo era aquél. El ángel le dijo: ---No temas, María, que gozas del favor de Dios. Mira, concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás Jesús (…) Respondió María: ---Aquí tienes a la esclava del Señor: que se cumpla en mí tu palabra. El ángel la dejó y se fue. (Lc 1, 28-31; 38).



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Oración: Vivir el Adviento con Misericordia

Estos días comenzaremos el tiempo de adviento. El adviento nos invita a recordar el pasado, vivir el presente y preparar el futuro. Es una llamada a vivir el presente de nuestra vida comprometida y a experimentar y testimoniar la presencia de Jesucristo entre nosotros. El adviento nos interpela a vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor en la justicia y en el amor.

En este tiempo de Adviento, se me invita a revisar mi vida y el mundo que me rodea. El Señor me muestra su misericordia en mi vida para que sea misericordioso con los demás.


Señor Jesucristo, 
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, 
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación. 
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; 
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura; 
hizo llorar a Pedro después de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido. 
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: 
¡Si conocieras el don de Dios! 
Tú eres el rostro visible del Padre invisible, 
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: 
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso. 
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad 
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: 
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios. 
Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción 
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor 
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres 
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos. 
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, 
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén. 
(Oración oficial para el Jubileo de la Misericordia).