Oración: Mirar para reconocerte

Estamos en tiempo de pascua, tiempo de resurrección, de buscar a Jesús resucitado. Pero a veces ante las noticias del mundo, de violencia, de tragedia, de guerra, parece que nos es muy difícil. Hoy queremos tener presentes a las personas que se ven obligadas a migrar y que fallecen en su intento de buscar un futuro mejor.


“Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída. Entró para quedarse con ellos;  y, mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron”  Lc. 24, 29-31.

Oración: Haced esto en memoria mía

Nos acercamos en esta oración al Padre valiéndonos de uno de sus regalos; pues la Eucaristía es el sacramento culmen de la iniciación cristiana; y quizás también el más importante, pues en él recibimos al mismo Jesús. Por ello, rezamos con un sentimiento de agradecimiento y también con un horizonte de compromiso.


Y tomando la copa, dio gracias y dijo: ---Tomad esto y repartidlo entre vosotros. Tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: ---Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía. Igualmente tomó la copa después de cenar y dijo: ---Ésta es la copa de la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros. (Lc. 22, 17, 19-20).

Oración: El tesoro encontrado

Una y otra vez leemos parábolas de Jesús y aunque creemos ya entender lo que dicen, nunca dejan de aparecer nuevos matices que nos hacen poder rezar de una manera nueva. Nos acercamos a las parábolas del tesoro escondido y la perla preciosa encontrada que nos hablan de nuestra manera de encontrarnos -y sorprendernos- con Dios.
El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que, al encontrarlo un hombre, lo escondió, y, por su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.  (Mt 13,44).

Oración: Signos del resucitado

La resurrección de Jesús es nuestra gran noticia, en ella se sostiene y toma sentido nuestra fe. A partir de la resurrección, los cristianos creemos en Dios con una luz nueva, vivimos nuestra fe en Jesús con una profundidad nueva, comprendemos nuestra existencia y nos enfrentamos a ella con una esperanza nueva.

Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, somos los más desgraciados de todos los hombres. Pero no, ¡Cristo resucitó de entre los muertos! 
(1 Co 15, 14-20).