Oración: En el trabajo de día a día

La actividad cotidiana, el sin fin de tareas, de trabajo, estudio, y la familia hacen que no me de cuenta de los días que van pasando y del tiempo que voy dedicando a todo ello.
Con tantas cosas, me da la sensación de que tengo que hacer las cosas bien. No puedo retrasar el trabajo, y menos las relaciones interpersonales, mi familia….A la vez, intento hacer malabarismos para que Tú tengas un hueco en el camino. Sin embargo, hoy llego a Ti con la clara convicción de que las cosas no salen si Tú no estás detrás.


El Señor le dijo: ---Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar! Vino un huracán tan violento, que descuajaba los montes y resquebrajaba las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto (…). (1Re 19, 11-13).

Oración: Cuaresma

La cuaresma es un tiempo de preparación interior a la Pasión de nuestro Señor, es preparar el corazón para vivir su muerte y resurrección. Pero no sólo es eso; es un tiempo de renovación. No sólo se limita la renovación de la Iglesia, Comunidad o Parroquia; sino sobre todo a nivel interior y personal. Es un tiempo de oportunidad de mejora personal. El mismo Papa Francisco nos dice que “el pueblo de Dios, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en si mismo”.
Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas." Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. (Jl. 2, 13-14).

Oración: El grano de mostaza

En nuestras manos podemos encontrar esa pequeña semilla, que en un futuro se convertirá en un gran árbol. El proyecto de Dios que tiene para nosotros y para el mundo, es un proyecto de salvación, de paz, de amor, de verdad y de justicia; es aparentemente pequeño, incluso puede parecer minúsculo y lo
encontramos en un hombre humilde y sencillo de Nazaret.


“El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que toma un hombre y lo siembra en el campo. Es la más pequeña de todas las semillas;…” 

Oración: Reconciliación

Continuamos en nuestro camino de oración rezando con los sacramentos de la Iglesia. El sacramento de la reconciliación, me habla de tu amor, de la gracia regalada a tus hijos. Un sacramento que me ayuda a amarme a mí mismo como criatura tuya, a amar a mis hermanos y a amarte a ti, Padre. Un sacramento que me habla de ser vasija de barro y de ser abrazado por el Padre bueno.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro.

Oración: El buen samaritano

“¿Y quién es mi prójimo?”. La parábola del buen samaritano es la forma que Jesús tiene de contestar a esta pregunta. Una parábola que vuelve al corazón de cada uno de nosotros y que me impide quedarme indiferente ante las realidades de sufrimiento que percibo a mi alrededor. Una parábola de contrastes entre los que pasan de largo y quien permanece junto al herido. Un sencillo ejemplo que todos entendemos y con el que no hace falta ser un experto en teología para saber lo que Jesús espera de cada uno.


Un samaritano que iba de camino llegó adonde estaba, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al posadero y le encargó: Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta. (Lc. 10, 33-35).

Oración: Bautismo y Confirmación

Comenzamos con esta oración un recorrido por los sacramentos de la iglesia. Nos ayudarán a interiorizarles y rezar sobre los frutos que nos regalan a nosotros mismos, a nuestros hermanos y a la iglesia. Comenzamos por dos sacramentos de iniciación: el bautismo y la confirmación.

Gracias a estos sacramentos quiero contemplar los inicios de mi fe, los signos que me fueron introduciendo poco a poco en la manera de ser cristiano y que transformaron mi existencia en una vida nueva.

Por tanto, id a hacer discípulos entre todos los pueblos, bautizadlos consagrándolos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enseñadles a cumplir cuanto os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo. (Mt. 28, 19-20).

Oración: Soñamos con ver al Salvador

Aún, estamos en Adviento, pero queremos contemplar en esta oración, el misterio de la Navidad y como lo vivimos interiormente. Descubrimos en el evangelio, que después de tanto tiempo soñando con el nacimiento de Jesús y no hay sitio para Él. Nace en un lugar pobre, quizá no es como se esperaba esta venida. Pero Dios se revela por completo en las cosas pequeñas, en lo humilde, en las personas sencillas. Y Dios se sigue revelando de esta manera.

Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. (Lc. 2, 6-7).