Oración: Vigilia por la paz

Hoy, ante la realidad del mundo, Dios nos pide ser capaces de seguir transmitiendo su mensaje de paz y solidaridad, no desde las palabras sino desde nuestras obras...
…en la familia…
…en la educación…
…en los medios de comunicación…

Para ello, necesitamos una conversión del corazón, que va acompañada de una mirada de misericordia sobre la humanidad, sobre nuestros hermanos, sobre toda la familia humana, especialmente sobre los más pobres y castigados.



“Un samaritano que iba de camino llegó adonde estaba, lo vio y se compadeció”
Lc  10, 33 





Oración: La intuición de Jesús

Señor Jesús ¡qué enorme capacidad de intuición tienes hacia las personas que se te acercan! Ante desconocidos, amigos, discípulos  tú eres especialmente sabio para percibir su FE en ti.

Muchos de los que se acercan a ti son personas excluidas de la sociedad en la que te mueves, y con tan sólo tenerlas cerca hueles su necesidad de sentirse integrados a la vida en toda su plenitud. Los enfermos, los contagiosos, las mujeres,… que para otros no contaban, sí son importantes para ti. Buscas a los que están perdidos para salvarlos.


Entre tanto, una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias, se le acercó por detrás y le tocó la orla de su manto. Pues se decía: Con sólo tocar su manto, quedaré sana. Jesús se volvió al verla y dijo: -¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado. Al instante la mujer quedó sana.  (Mt. 9, 20).




Oración: Por los invisibles

Hoy puedo volver a contemplar el misterio de la Navidad y volver a sumergirme en esta historia que año tras año toca el corazón. Como una invitación a dejar que toque mi vida más allá de estos días de Navidad. Una invitación a llevar este modo de ser de Jesús a otros.

Sí Señor; Tú te hiciste carne entre nosotros eligiendo el frío, la soledad, el abandono y la pobreza. Aprendiste a crecer con lo necesario y eso hizo que tu vida fuera siempre un mirar con otros ojos la realidad que te rodeaba: estar cerca del pobre, del necesitado, del que lo ha perdido todo, del que sufre, del que llora...


“... y María envolviéndolo en pañales lo acostó en un pesebre porque no había sitio para ellos en las posadas...” (Lc. 2, 7).