Oración: Somos migrantes. La vida en las fronteras


En las fronteras se mezclan las llegadas de migrantes forzosos con la de migrantes de carácter económico, pero ambos se exponen a todo tipo de riesgos. Sin embargo, no son las únicas fronteras a las que se enfrentan, una vez llegados a su destino: la persecución, la falta de hospitalidad, las dificultades en la familia o en el trabajo surgen en su día a día. Rezamos con esta oración poniéndonos un poco en el lugar de las personas que luchan por atravesar todas las fronteras.

"Librará al pobre que pide auxilio, 
al afligido que no tiene protector; 
él se apiadará del pobre y del indigente, 
y salvará la vida de los pobres». 
Salmo 72, 12 -13.



Oración: La mujer del perfume


La mujer del perfume es un personaje que nos habla de cómo Jesús siempre está atento al mundo interior de cada persona.

Cuando ella echó a andar deprisa por la calle siguiendo a Jesús y se atrevió a entrar en la casa del fariseo, todos la miraban con cara desagradable. Ella cerró los oídos a las críticas, porque deseaba profundamente encontrarse con Jesús. Su encuentro nos ofrece una rica oración.

Jesús entró en casa del fariseo y se sentó a la mesa. En esto, una mujer, pecadora pública, enterada de que estaba a la mesa en casa del fariseo, acudió con un frasco de perfume de mirra, se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra. (Lc. 7, 37-38).


Oración: Somos migrantes. Norte y Sur.


Desde el principio de la historia de la humanidad, las personas y comunidades han viajado de un lugar a otro en búsqueda de mejores condiciones de vida. Asimismo, desde muchos siglos atrás se han construido fronteras, muros y murallas para demarcar territorios y defender fortalezas. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. 

Invitamos a acercarnos a esta realidad para orar con los pies en la tierra por ella y por las personas que se ven obligadas a migrar.

“Los que un tiempo estabais lejos, estáis cerca.” (Ef. 2,13).