Oración: Soñamos con ver al Salvador

Aún, estamos en Adviento, pero queremos contemplar en esta oración, el misterio de la Navidad y como lo vivimos interiormente. Descubrimos en el evangelio, que después de tanto tiempo soñando con el nacimiento de Jesús y no hay sitio para Él. Nace en un lugar pobre, quizá no es como se esperaba esta venida. Pero Dios se revela por completo en las cosas pequeñas, en lo humilde, en las personas sencillas. Y Dios se sigue revelando de esta manera.

Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. (Lc. 2, 6-7).

Oración: El destierro

Conforme el pueblo judío se iba apartando de la Alianza con Dios, los profetas iban anunciando que llegaría el castigo, la maldición, acompañada de la pérdida de la tierra y de la independencia. Y ocurrió. Los Babilonios invadieron Jerusalén, destruyeron la ciudad, incendiaron el templo y expulsaron al pueblo de Israel. Aquello supuso una catástrofe inmensa para los israelitas de ese tiempo. ¡El reino de Dios se acababa!

Sin embargo, en el destierro aprendieron a poner su confianza en el poder de Dios, no en poderes civiles o militares. De alguna forma Dios se desterró con los desterrados, y así experimentaron que Dios no abandona a su pueblo. Estando con ellos les garantizó que había un futuro.

Porque yo sé muy bien lo que haré por vosotros; os quiero dar paz y no desgracia y un porvenir lleno de esperanza, palabra de Yahvé. Cuando me invoquéis y vengáis a suplicarme, yo os escucharé; y cuando busquéis mi corazón encontraréis, siempre que me imploréis con todo vuestro corazón. Entonces, haré que me encontréis, volverán vuestros desterrados, que yo reuniré de todos los países y de todos los lugares adonde os expulsé. Y luego os haré volver de donde fuisteis desterrados” (Jer 29, 11-14)

Oración: Evangelii Gaudium. Llevar la buena noticia al mundo

Hace ya un año que el Papa Francisco nos convocó a todos los fieles cristianos a una nueva etapa evangelizadora marcada por la Alegría.

Con palabras llenas de cariño, cercanas y sencillas, nos invita, desde donde nos encontramos y somos, a desgastarnos en nuestro entorno, en nuestra actividad, en nuestro compromiso, con la fuerza gozosa que brota en quien acoge y se entrega a Jesús y a su Buena Noticia.

Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!...