Oración: Alejarse de Dios

No es fácil enfrentarse con el pecado. A nadie le apetece reconocer que no todo lo hace bien, que no siempre acertamos con la forma en la que hacemos las cosas, que causamos dolor a nuestro alrededor.

Nuestro pecado personal forma parte de las muchas situaciones de pecado que hay en el mundo, y todas ellas evitan que el mundo se parezca a lo que Dios espera de él. Cada pecado nos aleja un poco de Dios. Y sin embargo una y otra vez Dios confía en nuestra capacidad para cambiar. El sigue saliendo al encuentro de cada uno de nosotros para recordarnos que alejarnos de El es alejarnos de la felicidad. Que nuestro lugar natural es estar junto a nuestro Padre aunque a veces le demos algún disgusto que otro.

“¿Quien de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se había perdido”. Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión” (Lc 15, 4-7)

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Oración: El ciego Bartimeo

La contemplación es un método de oración que nos invita a sumergirnos en el texto "como si presente me hallara". En la contemplación me voy a convertir en uno más de los espectadores o personajes que acompañaban a Jesús. Voy a escuchar sus palabras, contemplar sus gestos y sentirme partícipe de lo que vivieron sus discípulos. Todo para entender mejor quién es Jesús y lo que le quiere decir a mi vida de hoy con su manera de actuar.

Hoy acompañando a Jesús por el camino, nos cruzaremos con el ciego Bartimeo. Nos abordó a gritos llamando la atención de Jesús. Su deseo de recobrar la vista era tan grande como su valentía para reconocer a Jesús como maestro y lanzarse a seguirle.

Jesús le dijo: - «¿Qué quieres que haga por ti?». El ciego le contestó: - «Maestro, que pueda ver». Jesús le dijo: - «Anda, tu fe te ha curado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino (Mc 10, 51-52)

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Taller de Danza Contemplativa en Valladolid

El próximo viernes 25 de octubre a las 20,15 se iniciará por primera vez en Valladolid un taller estable de algo que cada vez tiene más adeptos: la Danza Contemplativa.

¿Y eso qué es? Pues ni más ni menos que una forma de orar. Dios se vale de muchas formas distintas y sorprendentes para encontrarse con nosotros. La música acompañada de tranquilos y sencillos movimientos nos está enganchando a muchos.

No hace falta saber bailar. La danza, fácil y repetida, tiene un efecto similar al de la música de Taizé: facilita la serenidad y la relación con Dios en el presente, más allá de las palabras. Pero además disfrutas en la oración al integrar tu cuerpo con tu interioridad. La alegría es, desde luego, uno de los frutos de este modo de oración, así como la armonía entre las personas del grupo.

Lo organiza la Comunidad de Vida Cristiana - CVX – (jorge_danza@yahoo.es)y la asistencia es libre para cualquier joven o adulto. Nos juntaremos en la Residencia de la C/ Ruiz Hernández 10 un viernes al mes: 25 de octubre, 22 de noviembre, 13 de diciembre, 17 de enero, 14 de febrero, 14 de marzo, 25 de abril y 23 de mayo.

Oración: ¿Qué hago yo aquí?

A lo largo de toda la historia de la humanidad, mujeres y hombres nos hemos preguntado por el sentido de la vida. El leitmotiv “¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos?” no deja de resonar en nuestro interior. Científicos y filósofos han buscado dar respuestas a estas preguntas. Pero a nosotros, desde la fe, cualquiera de estas propuestas nos resulta incompleta. Porque sólo teniendo a Dios como referencia podemos buscar una respuesta que nos deje satisfechos. Una respuesta que probablemente nunca sea completa, y tengamos que ir construyendo a base de intuiciones y nuevas preguntas.

¿Acaso olvida una mujer a su hijo, y no se apiada del fruto de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. Fíjate en mis manos: te llevo tatuada en mi palma (Is 49,15-16)

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Oración: Por la Paz

Hace un mes nos hacíamos eco en este blog del llamamiento del Papa Francisco para rezar por la paz en Siria. Pero este país no es el único en el que los conflictos armados rompen la normal convivencia de las personas. La guerra y muchas otras formas de violencia están presentes en muchos lugares del mundo. Por eso, hoy de nuevo, queremos propone esta oración para rezar juntos por todos los hermanos nuestros que sufren las consecuencias de la violencia.

El Señor dijo a Caín: - ¿Por qué te irritas, por qué andas cabizbajo? Si procedieras bien, ¿no levantarías la cabeza? Pero si no procedes bien, a la puerta acecha el pecado. Y aunque tiene ansia de ti, tú puedes dominarlo. Caín dijo a su hermano Abel: - Vamos al campo. Cuando estaban en el campo, se echó Caín sobre su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: - ¿Dónde está Abel, tu hermano? Contestó: - No sé, ¿soy yo, acaso, el guardián de mi hermano? Replicó: -¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. (Génesis 4, 6 - 10)

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Oración: En búsqueda

No es fácil esto de la oración. Acostumbrados a que en la vida todo salga adelante con nuestro esfuerzo, no nos resulta fácil aceptar que sea otro el que marque el ritmo. Acostumbrados a una vida en la que todo se puede conseguir al instante, no es fácil aprender a ganar en paciencia. No es fácil un aprendizaje donde no hay una fórmula que garantice el éxito.

Buscar a Dios en un proceso sin final en nuestra vida. Por más veces que lo hayamos sentido junto a nosotros, una y otra vez volverán a nosotros las dudas, la sequedad, la distancia... Pero todo ello es oración. Porque oración es el encuentro con Dios, pero también el tiempo de búsqueda.

Pedid, y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y os abrirán. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra, y al que llama le abren. ¿Qué padre, entre vosotros si su hijo le pide un pez, le va a dar en vez del pescado una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le va a dar un escorpión? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc 11, 9-13)

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