Bienaventurados los que trabajan por la paz

Este miércoles 30 de enero se celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz. Con este motivo queremos traer como propuesta de oración un pasaje del mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz de este año.

La realización de la paz depende en gran medida del reconocimiento de que, en Dios, somos una sola familia humana. [...] La paz es un orden vivificado e integrado por el amor, capaz de hacer sentir como propias las necesidades y las exigencias del prójimo, de hacer partícipes a los demás de los propios bienes, y de tender a que sea cada vez más difundida en el mundo la comunión de los valores espirituales.

Trabajar por la paz es algo que nos implica a cada uno en lo concreto de nuestras vidas. En ese construir una sola familia humana. Al dejarnos interpelar por las necesidades de otros. En aprender cómo yo puedo compartir mis bienes y dones con ellos. En enseñar a otros a mirar el mundo desde este horizonte de hijos de un Dios que nos hace a todos igualmente dignos.

Puedo dedicar un rato de oración a sentir que Jesús me dirige a mí en concreto esta bienaventuranza: "Dichoso tú que estás ya trabajando por la paz, cada vez que....". E ir poniendo en su presencia gestos, palabras o compromisos de mi vida en los que estoy contribuyendo a crear esa única familia humana.

Oración: Por Asia

Seguimos nuestro recorrido por el mundo mirando al continente asiático. Un continente inmenso en extensión y en población ya que aquí vive el 60% de la población mundial. Así que con el miedo de simplificar la realidad de este continente, aquí os proponemos una oración para fijarnos en esas personas.

Te proponemos que pares tu mirada en algunas de las realidades más dolorosas que sufren algunos países asiáticos. Pidiendo a Dios que nuestro corazón no se endurezca hasta el extremo de cosificar a otros seres humanos. De hacer de ellos algo tan ajeno a nuestra vida que no nos importe su destino, sus condiciones de vida o su forma de pensar o de creer. Que a pesar de la lejanía, nuestro corazón se siga conmoviendo cada vez que un ser humano deja de ser tratado como tal y no seamos meros espectadores de la realidad.

“A un anciano no lo trates con dureza, antes exhórtalo como a un padre; a los jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres, a las jóvenes como a hermanas, con toda delicadeza” (1 Tim 5, 1-2)

Dar paso a la "espiritualidad del disfrute"

No son pocas las veces que en el evangelio, podemos descubrir a Jesús disfrutando. No es que se nos diga muy claramente en los textos, pero, de alguna forma, se puede llegar a percibir que era así, que Jesús disfrutaba, que pasaba buenos ratos. Suele tratarse de encuentros con personas, con sus amigos o con quien se acerca a Él y con los que acaba compartiendo mesa.

Contemplar esas dimensiones más puramente humanas de la vida de Jesús, como puede ser esta del disfrute, también puede iluminar nuestro día a día: hay un estilo en su forma de disfrutar donde prima el encuentro auténtico con cada persona, la sencillez, el sentido de celebración y de acción de gracias, que puede ser para nosotros una buena pista.

Y dar paso así a una espiritualidad del disfrute sencillo, del gozo por lo pequeño, en torno a nuestras cenas o a nuestro ocio, al modo que Jesús lo hacía, donde lo importante sean los corazones de esas personas con las que compartimos mesa. Disfrutando.

(Posted by CL & MM)

Oración: Las lágrimas de Africa

Continuamos nuestro recorrido por el mundo por el continente africano. El que muchos llaman continente olvidado y que la mayoría de las veces se da a conocer a través de noticias de guerras, hambrunas, pueblos  desplazados y refugiados, emigración hacia Europa...

Detrás de estas noticias que agitan nuestras conciencias periódicamente desde los medios de comunicación, suelen estar conflictos originados desde los países ricos que intentan aprovechar la riqueza de este continente para obtener un beneficio al coste que sea. Cerrando los ojos al sufrimiento de las personas y a las consecuencias que nuestro ritmo de vida provoca.

Pedimos hoy en nuestra oración por este continente y por sus gentes. Dejando que su dolor nos afecte, pues  no podemos permanecer ajenos al dolor de nuestros hermanos. Dejando que este dolor transforme nuestras vidas y nos lleve a luchar por un mundo más justo.

Vivid como hijos de la luz, donde florece toda bondad, justicia y verdad. Examinad lo que agrada al Señor y en vez de asociaros a las acciones improductivas de las tinieblas, denunciadlas. (Ef 5,7-11)

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Llamando a la puerta

Muchas veces nos quejamos de que no resulta fácil descubrir lo que Dios nos quiere decir. Sobre todo si estamos buscando respuesta para algún problema de nuestra vida o intentando tomar una decisión importante.

Pero tampoco es fácil descubrir en el día a día las llamadas que Dios nos sigue haciendo. Porque cuando nos van bien las cosas es fácil vivir centrados en las obligaciones o tareas habituales, en las opciones ya tomadas. Olvidándonos de buscar dónde está Dios hoy y ahora en mi vida.

Porque Dios es así, ni fuerza ni exige. Es un Dios que llama a la puerta y espera a que se le abra. Y cuando se nos presenta en el día a día, sólo si estamos atentos podremos descubrir que era El quien estaba al otro lado de la puerta. Y aunque sigue llamado cada día desde lo que acontece en el mundo y en mi vida, sólo entrará si estamos dispuestos a abrirle la puerta. Si estoy dispuesto a alterar mi ritmo de vida y a poner otro plato en la mesa para que cene conmigo.


Mira que estoy a la puerta llamando. Si uno escucha mi llamada y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. (Ap 3, 20)

¿Y tú? ¿Has sido capaz de escuchar a Dios llamándote desde alguna realidad que has visto en la calle, en tu trabajo, en las noticias...? ¿Has abierto la puerta para dejarle "retocar" tu vida?

Oración: Desde Europa

Al comienzo de este año, y para retomar nuestras "oraciones de los miércoles" queremos poner nuestra mirada en el mundo y poder traer a nuestra oración lo que en él sucede. Rezar por aquellos que sufren o dar gracias por los signos de esperanza que contemplamos en él. Intentaremos descubrir cómo Dios nos habla a través de este mundo a nuestra vida concreta.

Este recorrido por el mundo nos va a llevar varias semanas, en las que iremos dedicando nuestras oraciones a alguno de los continentes o regiones del mundo. Siendo conscientes de la inmensidad de personas y situaciones que hay en cada uno de ellos, y que probablemente sólo pondremos el foco en algunas. Por eso estas oraciones también te pueden ayudar a hacer tu propia oración y a despertar en ti el deseo de poner delante de Dios otras situaciones que a ti te toquen el corazón.

Esta primera semana queremos rezar por Europa. Un continente "rico" y en apariencia no necesitado de nada. Pero en el que también Dios necesita hacerse presente en tantas y tantas realidades.

Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y todos los días celebraba espléndidos banquetes. Y había también un pobre, llamado Lázaro, tendido en el portal y cubierto de úlceras, que deseaba saciar su hambre con lo que tiraban de la mesa del rico. Hasta los perros venían a lamer sus úlceras. (Lc 16, 19-21)

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Regalos

¿Quién no ha recibido alguna vez un disco de ese cantante cuyo mayor fan es quien te lo está regalando? ¿O un libro que quien te lo regala está deseando que se lo prestes? ¿O una prenda de ropa que jamás te pondrías pero que a quien te la regala le parece que es lo más? Y es que a veces quien regala se olvida de lo más bonito que tiene ese gesto de regalar: pensar en la otra persona. Recordar sus gustos, descubrir lo que necesita, lo que sabes que le va a hacer ilusión...y convertirlo en regalo. En definitiva, reconocer que a esa persona me une algo tan especial que soy capaz de descubrir eso que ni siquiera él sabía que le iba a hacer tanta ilusión recibir.

En esta festividad de la Epifanía, donde recordamos ese relato en el que los magos ofrecen presentes a Dios recién nacido, puede ser un buen momento para preguntarte: ¿Qué es lo que Dios puede estar esperando que le regale? ¿Qué es eso que le haría tanta ilusión recibir de mí?

Y también puedo llevar esta pregunta a todas las personas que rodean mi vida. ¿Cuál es el mejor regalo que puedo ofrecerle a cada uno? ¿Les estoy ofreciendo lo que necesitan o lo que a mí me apetece regalarles?


Y si quieres hacer un rato de oración sobre el tema, aquí tienes una canción que a lo mejor te ayuda para empezar.

Deseos

Estos días todos hemos recibido felicitaciones de Navidad y Año Nuevo. Religiosas y laicas. De amigos, de clientes, comerciales o de nuestras comunidades. Y en estos casos uno se da cuenta de lo fácil que es llenar un papel de palabras bonitas y frases hechas. Pero también de cuándo esas palabras surgen desde el corazón. De cuando suponen un deseo real y profundo de que la vida del otro cambie a mejor.

Por eso desde esta página queremos haceros llegar un deseo sencillo para el nuevo año. Desde el corazón y porque creemos que es de lo mejor que podréis recibir:

Que en este año nuestros deseos de conocer más a Dios y de que ocupe un lugar importante en nuestra vida vayan en aumento. Que nunca nos falte la sed de Dios. Y si nos falta, que tengamos la fuerza para pedir que crezcan en nosotros nuevos deseos de estar a su lado.