Cristo Rey y sobre todo amigo

Este domingo celebramos la festividad de Cristo Rey que nos anuncia el fin del año litúrgico. Dentro de una semana comenzaremos el Adviento, y pondremos de nuevo en marcha nuestro calendario de celebraciones y tiempos litúrgicos. Aprovechando este cambio de año litúrgico os invitamos hoy a una reflexión sobre nuestra amistad con Jesús.

Y es que los tiempos litúrgicos nos llevan de la mano en un recorrido por la vida de Jesús. Desde la esperanza de su llegada, a su forma de venir el mundo, su manera de vivir o cómo entrega la vida para ganarla de forma definitiva. Todos estos momentos son una invitación constate a conocer quién es Jesús y a profundizar en su realidad y en su misterio. Y qué duda cabe que son también una invitación a estrechar nuestra relación de amistad con él. A ir aprendiendo de él su modo de vivir, su modo de hacer, su manera de relacionarse, su manera de orar... Como dice San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales, a conocerle internamente, para más amarle y seguirle. Porque sin duda, conocer mejor a Jesús toca nuestra vida y la transforma.

Queda pues lanzada esta invitación a que durante esta semana te preguntes cómo es tu relación de intimidad con Jesús y a que le pidas que durante el nuevo año litúrgico que empezamos puedas irle conociendo aún más. Sintiéndote más próximo a él y más adherido a su proyecto. Sólo quien ha caminado junto a Jesús puede entender que los títulos que le ponemos a Jesús, como este de Rey, van mucho más a allá de lo que las palabras significan para los hombres. Que la hondura de nuestra relación con él y nuestro deseo de dejarle entrar en nuestras vidas nunca se agotará en las palabras. 

Porque este ser rey de Jesús cambia cualquier idea que podamos tener del poder y del dominio. Porque al proponerte seguirle en la construcción del Reino de Dios, es el primero que se pone manos a la obra. Porque es ejemplo para todos lo que queremos participar con él en este reino donde el primero es servidor de todos se agachó a lavar los pies de sus amigos. Y porque hacerle dueño de nuestras vidas y proyectos nos convertirá en sus amigos (Jn 15, 15) y nos hará mucho más libres.
 ¿Te atreves a seguir creciendo en ese estilo de hacer Reino acompañado y ayudado por Jesús? 


Oración: No nos dejes caer en tentación



En esta petición del Padrenuestro, nos acercamos al Padre con una súplica: no nos abandones ante todo lo que no nos construye como personas, ante lo que me aleja de mis hermanos y ante todo lo que me aparta de Dios. Reconocemos que somos frágiles y que necesitamos de tu ayuda para seguirte y no apartarte del centro de nuestras vidas. Padre, tu amor es el que nos levanta y nos transforma una y otra vez cuando caemos.




Tú, el Cristo, que buscas incansablemente 
aquél que te busca y se cree alejado de Ti; 
haz que, en todo momento, sepa dejar mi espíritu en tus manos. 
Cuando todavía te busco, tú ya me has encontrado. 
Y, si mi plegaria es pobre, al menos sé 
que Tú me escuchas mucho más de lo que puedo imaginar y creer. 
Señor, no te pido en absoluto que me libres de los peligros, 
sino decisión para afrontarlos. 
No te imploro que ahorres los dolores, 
sino firmeza para soportarlos. 
No te suplico, angustiado, la salvación. 
Sólo pido esperanza para ganar, pacientemente mi libertad. 
Pero déjame sentir, Señor, 
tu mano que me acompaña en los momentos difíciles. 


Descargar Oración: No nos dejes caer en tentación
«AnteriorIndice Siguiente»

Desahuciados de la vida

"Desahucio" ha sido la palabra más repetida esta semana en España (junto con "huelga", bastante relacionadas, por cierto). Esta palabra tiene varios significados:  expulsado de tu casa, enfermedad sin curación posible, desamparado, desprotegido, marginado, extirpado de tus "raices" habituales... en resumen - y como dice la Real Academia- desahucio es "quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea".

Lo malo del desahucio es, más allá del objeto sustraído, la pérdida de toda esperanza. Y fue esperanza precisamente lo que vino a traer Jesús: esperanza en una Tierra nueva, en una Humanidad más plena, en un Reino nuevo formado por hombres y mujeres que llegaran a cumplir la voluntad de Dios, que no es otra que la de desarrollar todas sus capacidades y potencialidades con y para los demás; toda su capacidad de amar.... ¡Y qué lejos está este ideal que la realidad de nuestros desahucios! 
- ¿Puede haber autorealización si falta simplemente el pan, el techo y la calefacción? 
- ¿Es acaso "dar oportunidades" hacer cálculos usureros para quitarle a la gente incluso lo que no tiene? 
- ¿No es obsceno hablar de humanidad cuando de hecho importan más el dinero y la propiedad?

Y lo peor, repito, no es sólo que cientos de miles de personas estén pasando una dificultad concreta, sino que el desahucio trae consigo esa sensación profunda de pérdida de esperanza; el convencimiento de que no hay salida.
Ante este panorama no puedo ofrecer recetas mágicas ni consuelos fáciles. Sólo puedo recordar que no es cierto que estemos totalmente desamparados, que seamos unos "desahuciados de la vida"

Tengo que proclamar que hay Alguien que nunca nos va a abandonar: Dios. Él no nos hace sentir que le salimos muy caro, que nuestra existencia le es un inconveniente, que siempre le estaremos en deuda... Justo lo contrario: Él nos hace sentir que se alegra y regocija de la vida que nos regaló, que no tenemos que demostrar nada ni hacer ningún acto concreto para "ganar" su cariño, que lo que queramos hacer por Él es un pequeño reflejo de su Amor primero para con nosotros, y sobre todo, que nunca, nunca dejará de ser nuestra casa cálida, nuestro hogar seguro.

Quizá sea esta la única certeza a la que nos podamos aferrar en estos días convulsos...
(Posted by JDL)

Oración: Perdona nuestras ofensas

Señor, sabemos que somos débiles y frágiles. No nos importa reconocerlo en medio de una sociedad en la que triunfa el fuerte, el que da la mejor imagen, el que llega más alto, el que parece más perfecto…
Sin embargo nosotros sabemos que una y otra vez tropezamos en el intento de seguirte. Te ofendemos con algunas de las decisiones que tomamos y de las cosas que hacemos. Te hacemos daño a ti y a nuestros hermanos. No podemos evitar nuestra vulnerabilidad a tantas “tentaciones” del día a día, a tomar el camino fácil y a ceder a nuestros falsos dioses.
Pero somos conscientes de ello y queremos cambiar, Señor. Queremos ser seguidores de tu causa, y luchar por tu Reino. Por ello desde nuestra humildad te queremos pedir que perdones nuestras ofensas, queremos sentir tu perdón de Padre.

Cuando se iba de allí vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado junto a la mesa de recaudación de los impuestos. Le dice: “Sígueme”. Él se levantó y le siguió. 
Estando Jesús en la casa, sentado a la mesa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron con él y sus discípulos. Al verlo, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su maestro come con recaudadores de impuestos y pecadores?”. Él lo oyó y contestó: “No tienen necesidad del médico los sanos, sino los enfermos. Vayan a aprender lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios. No vine a llamar a justos, sino a pecadores” (Mc 2,13-17)

Descargar Oración: Perdona nuestras ofensas
«AnteriorIndice Siguiente»

La fuerza de un gesto. El valor de una trayectoria


Una de las imágenes más repetidas en la iconografía religiosa es el momento en que san Martín de Tours (celebrado mañana, 11 de noviembre) parte su capa para abrigar a un mendigo a la entrada de la ciudad de Amiens. Verás esa escena en muchas iglesias románicas, podrás escuchar cómo don Quijote se lo cuenta a Sancho… un gesto tan poderoso ha atravesado los siglos y sigue teniendo algo que decirte hoy.

Pero el gesto de un instante se queda en fuego artificial si no procede de una vida asentada, coherente, que busca a su prójimo:


El prójimo no es algo que ya exista. 
Prójimo es algo que uno se hace. 

Prójimo no es el que ya tiene conmigo
relaciones de sangre, de raza, 
de negocios, de afinidad... 

Prójimo me hago yo cuando ante un ser humano, 
incluso ante el extranjero o el enemigo, 
decido dar un paso que me acerque, 
que me aproxime a él.

(Carlo María Martini)
Por eso el supremo gesto de Jesús al partirse por nosotros tiene el valor de una trayectoria de vida que se aproxima a los demás, se hace prójimo, te lanza un mensaje retador: ¿Te has hecho hoy prójimo para alguien? ¿Has sentido cómo alguien se hacía prójimo para ti?
(Posted by Sinc.)

Oración: Danos nuestro pan de cada día

La cuarta petición del Padre nuestro, “danos hoy nuestro pan de cada día”, es una petición solidaria con los pobres del mundo y hoy en día más necesaria que nunca. Una petición por aquellos que sufren, con los que tienen hambre, con los niños que no superan los primeros días, meses o años de vida por falta de alimentación, con los parados, los emigrantes, los exiliados… Pero una petición que a la vez le pide al Señor que me transforme interiormente, que me mueva y me implique para poner todo lo que tengo en sus manos y que se pueda producir de nuevo el milagro de los panes y los peces en nuestro mundo.

Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. (Mt 14, 19-21)


Descargar Oración: Danos hoy nuestro pan de cada día
«AnteriorIndice Siguiente»

De los nombres y los días

No por casualidad puso la Antigua Iglesia la fiesta de Todos los Santos junto al día de Difuntos, y ambas en noviembre. Ahora que va llegando el frío (en el hemisferio Norte), en una tarde lluviosa e desapacible, todo parece invitarnos al recogimiento y a una cierta nostalgia. Y en los tiempos actuales, parece aún más necesario que nunca este stop. Parece que el hombre actual esté siempre queriendo vivir en contra de la Naturaleza, de las estaciones y de la oculta sabiduría que esconden los tiempos pausados.
Es el tiempo oportuno y la hora adecuada para pararme y pensar cómo me siento, de dónde vengo y hacia dónde pienso caminar en esta vida, que en ocasiones se muestra más gélida que el propio invierno. Y para todo esto contamos con unas compañías privilegiadas: el testimonio de todos los santos que en el mundo han sido y de todas las personas que -en nuestro santoral particular- guardamos como un tesoro. En definitiva, son dos días para echar raíces y recordar cuáles son mis anclas, para no infravalorar el legado de todos los que nos precedieron y cuyas esperanzas estén -quizá- depositadas hoy en nosotros...

Alguien dijo que "Estamos hechos de lo que nos han amado y de lo que hemos sido capaces de amar nosotros; aunque lo segundo no deja de ser un buen intento de agradecer lo primero." Las personas que nos quisieron, o a las que quisimos entregarnos (aunque no siempre nos dejaran) van conformando nuestra esencia más profunda, van dibujándonos por dentro. Y, si aprendemos a mirar con la perspectiva de los tiempos pausados, podemos descubrir la mano amorosa de Dios, Padre-Madre, que va soñando cada trazo, acariciando cada giro que daba tu vida o la de aquellos que te influyeron.

Por eso, hoy más que nunca, Señor de mi historia, 
te daré gracias por los nombres y los días 
con los que Tú has llenado mis horas y mis sonrisas.
(Posted by JDL)