Balance de fin de año

Mi querido Dios
Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que amo y he amado
a las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por la inconsciencia
También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año
te pido para mí y todas las personas la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría para amar
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad. Amén

El verdadero sentido de la fiesta de los Inocentes

Aunque ya han pasado unos días de la fiesta de los santos inocentes, o precisamente por eso, intentamos hoy recuperar el verdadero significado de esta fiesta, que nada tiene que ver con los petardos y los monigotes. De hecho es un recordatorio que nos centra en su cruda realidad y nos muestra de qué está hecha la infancia de Jesús, y por tanto, la propia Navidad y Humanidad de Dios. Hoy la reflexión es de David Martín, responsable de Pastoral del Colegio Apostolado de Valladolid y compañero de CVX:
(Mt 2, 13-18) Es fácil hablar de Navidad en nuestros hogares cálidos, cuando, salvo algún que otro problema no excesivamente trascendente, nos va relativamente bien y no nos cuesta desear feliz Navidad, que difícil cuando nos sentimos como los inocentes, incomprensiblemente sufrientes. El fragmento de los Inocentes, sí. Parece paradójico en medio de estas fiestas de “alegría y placer”, como dice el villancico. Tan paradójico y contradictorio que hasta lo hemos diluido en un día de bromas.

Pero la esencia de la Navidad está ahí: el dolor, el sufrimiento, el abandono, la soledad, el desaliento, el sinsentido… La inocencia sufriente, representada en unos niños y unas madres… Y Dios que parece ocultarse. El grito desgarrado de Raquel ¿Por qué? ¿Dónde estás ahora? «¡¡Maranatha!!» que en arameo era una palabra compuesta que significa "Señor nuestro ven".

Y allí en medio de ese desgarro, otro niño y otra madre, germen de nueva esperanza, es el «Emmanuel», Dios con nosotros.

Es Navidad sí, es el tiempo en el que Dios se com-padece de manera tal con el inocente que sufre, que no puede por más que querer estar a su lado. No como solución al dolor, sí como mano cálida cargada de amor, que hace renacer como del rescoldo la esperanza perdida.

Hoy en nuestro mundo la Navidad sigue teniendo sentido, pues el sufrimiento del inocente, pequeño o mayor, cercano o lejano, sigue gritando «¡¡Maranatha!!», sigue queriendo tener esperanza en la desesperanza.
¿Queremos ser Navidad-nueva esperanza-mano cálida-Dios con nosotros para todos ellos? ¿Sí? Entonces podremos decir FELIZ NAVIDAD. 
David Martín
Con especial mano cálida para los que comparten estos días con el dolor.

Abecedario de Navidad

En medio de tantas luces publicitarias, vamos a encender una candela sincera. Entre tantas palabras vacías e interesadas, vamos a recordar el abecedario que Dios nos enseña en su nacimiento:
- Acogida de Dios a la condición humana, para que los hombres acojamos a Dios.
- Bondad, abierta y descarada, ahora que no está de moda.
- Compañía del que está solo y desamparado.
- Delicadeza que respeta nuestra libertad y nos pide ser abrazado.
- Escucha, nada de tu vida le es ajeno.
- Fragilidad, que llama a tu colaboración.
- Grandeza, no le robaron la vida, sino que la entregó.
- Humildad, para que todos valgamos más junto a Él.
- Inquietud por la oveja que le falta, aunque tenga 99 en el aprisco.
- Justicia, para que nadie sea más que nadie.
- Kultura alternativa, lógica ilógica que nos descoloca.
- Luz, sobre todo para cuando recorras los caminos más sombríos.
- Maternidad de María, que nos hace hijos y hermanos.
- Niño, para que no nos creamos demasiado mayores.
- Ñoñería y beatería es lo que más le fastidia de los cristianos.
- Oportunidades para volver a Él = 70 x 7
- Pasión por el género humano, aunque no lo merezcamos.
- Querer, el verbo que Jesús sabía conjugar con todas las personas.
- Regalo, el que Jesús desea lo llevas ya puesto... ¿o es que lo has perdido?
- Sanar, el otro verbo que Jesús manejaba como nadie.
- Tú, la persona que más le interesa.
- Unidad, eso que no sabemos hacer y que él quiere que hagamos.
- Valentía, pues si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
- Wikipedia no te resolverá las preguntas del alma, pero Él sí.
- Ya, el tiempo más oportuno para ayudar al otro.
- Zurcir un plan maravilloso, lo que Dios hace misteriosamente con tus acontecimientos, sentimientos y circunstancias.
¡Feliz Navidad!

Oración: Navidad. Creo en Dios encarnado

En nuestras ciudades las luces avisan que ha llegado la Navidad. Suenan villancicos. ¡Navidad! ¡Dulce Navidad!
Y a veces tantas luces se olvidan de iluminar lo más importante que ocurre en Navidad: Dios abraza nuestra carne. Dios viene a vivir con nosotros, como uno de los nuestros. Dios se hace rostro cercano y comprensible para el hombre.
Así, cuando se apagan las luces de mentira, sigue brillando la luz profunda de ese Dios que trae esperanza a los cojos, a los sordos, a los ciegos, a los mudos, a los tristes, a los pequeños, a los cansados, a los heridos, a todos…


La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo. En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció. Vino a los suyos, y los suyos no la acogieron. Pero a los que la acogieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios: quienes no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del varón, sino de Dios. La Palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros. Y nosotros contemplamos su gloria, gloria como de Hijo único del Padre, lleno de lealtad y fidelidad (Jn 1, 9-14)


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Aprenda tu corazón a amar lo que esperas (Adviento)

Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger (Marruecos) nos ha regalado una preciosa reflexión sobre qué es el Adviento y la Navidad, y sobre todo cómo hacernos nosotros "adviento-navidad":

El de Adviento es un tiempo litúrgico de preparación para la Navidad, pero el de Adviento es todo el tiempo de la Iglesia, cada día en la vida de los fieles, pues vivimos esperando a Cristo, deseando a Cristo, amando a Cristo. No me preguntes cuántos fieles hubo hoy en la celebración eucarística. Pregunta cuánto amor, cuánto deseo, cuánta esperanza había en el corazón de cada uno, y sabrás si hubo hoy un verdadero Adviento en nuestra comunidad.

Ya sé que, desde lo hondo de tu intimidad, desde la verdad de tu vida, puedes estar pensando: es que yo no amo a Cristo, yo no deseo su venida, yo no espero ninguna navidad. No tengas miedo. Has de acercarte a ti mismo antes de puedas ver que tu Salvador se acerca a Ti. Has de acercarte a tu pobreza, a tu oscuridad, a tu necesidad, a tu noche, a tus pecados...

Si no busca a Cristo el amor de tu corazón, que lo busque tu indigencia; que es el Señor amigo de indigentes, y por ellos vino a la pobreza, a la oscuridad, a la necesidad, a la noche, al pecado, pues Dios, "enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne", condenó tu pecado en su carne.

Que anhele tu deseo lo que necesitas, que espere todo tu ser lo que deseas, que aprenda tu corazón a amar lo que esperas. Sube desde tu necesidad a Cristo, y Cristo vendrá a ti para ser tuyo. Vendrá y lo reconocerás, lo amarás, lo cuidarás: escucharás su palabra, recibirás su Espíritu, comulgarás su cuerpo, lo verás en la comunidad, lo abrazarás en los pobres, y recordarás siempre con gratitud que fue tu pobreza la que te abrió la puerta de la fe para que le deseases, le esperases, le amases.

Feliz tiempo de Adviento....Feliz encuentro con Cristo

Oración: No tengáis miedo

Posiblemente sea el miedo la emoción más fuerte que los seres humanos experimentamos. No hace falta explicarle a nadie qué es ni qué se siente. Por supuesto, es sano y razonable tener miedo; lo contrario nos convertiría en un peligro, pero no podemos dejar que el miedo sea quien domine nuestra vida. Y no podemos dejar que nos domine porque aunque nos avise del peligro y nos incite a actuar, lo suele hacer de forma precipitada y con una percepción distorsionada de la realidad, en la que predomina la amenaza.

Para nosotros como creyentes el miedo muchas veces surge al estar alejados de Jesús. Nos hace vivir la vida con estrechez de miras, sin arriesgar, encerrados en nosotros mismos. Más pendientes de lo que nos puede hacer daño que de lo que hay de oportunidad en la vida. La confianza en Jesús, el saber que Dios tiene la última palabra en nuestras vidas, nos hace vivir la vida abiertos a los otros, dispuestos a arriesgar por el Reino.

Por tanto no les tengáis miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día; lo que escucháis al oído pregonadlo desde las azoteas. No temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; temed más bien al que puede acabar con cuerpo y alma en el fuego. ¿No se venden dos gorriones por pocas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por tanto, no les tengáis miedo, que vosotros valéis más que muchos gorriones. Al que me reconozca ante la gente yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo. Pero al que me niegue ante la gente, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.(Mateo, 10, 26-33)




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Actitudes para acoger la Palabra de Adviento

Traigo hoy una breve pero muy certera reflexión de Jesús García Gañán, seminarista de la Diócesis de Valladolid y amigo del TdeO, que me envió estas sencillas líneas. Se pueden aplicar a cualquier ocasión en que nos acerquemos a la Palabra de Dios, pero también para acoger "al que está por venir", a Jesús en la Navidad. Porque Dios se hizo palabra... aunque los suyos no la acogieron (Jn1). Ojalá que esto no nos pase también a nosotros y sepamos acoger a Jesús, delicadeza, pobreza y palabra de Dios para nuestro mundo do hoy:

1.- Disponerse: busca un espacio y el tiempo que más te ayuden al recogimiento y el silencio interior. Comienza orando y pidiendo al Espíritu Santo que te haga sentir el amor de Dios. Reconoce tus limitaciones y pide ayuda a María para encontrar a Jesús en las palabras del texto.

2.- Leer: lee muy despacio y varias veces. Alguna vez, hazlo en voz alta, con calma y sin prisas. Usa las ayudas de tu Biblia para comprender mejor: notas, introducciones, vocabulario... Cíñete a lo que dicen las palabras. Déjate de inventos y fantasías. Lee buscando a Jesús.

3.- Escuchar: para dejar hablar a Dios haz silencio interior, así las palabras calan y suenan por dentro. Pregunta a las palabras qué mensaje traen a lo que pasa en tu vida y en tu corazón. Para escuchar hay que abrirse a obedecer a Dios sin creer que uno ya se lo sabe todo.

4.- Orar: no se trata de grandes reflexiones y propósitos, sino de expresar tus sentimientos. Busca dialogar con Dios, contarle tus cosas y responder con confianza a su Palabra. Ábrele tu corazón, comparte lo que te sucede, deja en sus manos tus penas y alegrías.

5.- Vivir: el Espíritu hace a Jesús en tu vida a su tiempo y a su forma, no a la tuya. Déjale hacer. Cuando en tu corazón sucede el amor de Dios, en tu vida pasan cosas y se te nota a Jesús. Lo que más estorba a la acción de la Palabra es creer que es solamente nuestra acción.

Una vigilia por la esperanza

 Ayer en la Iglesia de los jesuitas de Ruiz Hernández celebramos un año más la tradicional Vigilia de la Inmaculada. En esta ocasión este tiempo de oración fue una invitación a dejarnos contagiar por la mirada esperanzada de María.
Guiados por las reflexiones, textos y canciones que había preparado la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) fuimos descubriendo cómo Dios se hace presente en las realidades que a veces nos resultan más complicadas. La luz de la mirada de María, que descubre agradecida la presencia de Dios en su vida y en el mundo, iluminó tres realidades que nos tocan muy de cerca:

La crisis económica, nuestras dificultades como cristianos para vivir en medio de una sociedad con valores a veces opuestos a los nuestros, y la monotonía de la vida que oculta la importancia de lo pequeño fueron los tres tiempos reflexión. Siempre con el deseo de descubrir cómo aparece Dios como oportunidad de cambiar a mejor en medio de ellos. Así, pedimos a María que nos ayude a mantener nuestra esperanza en ese Dios que siempre se abre camino en nuestras vidas incluso cuando más nos cuesta verle.
Esto, que simbolizamos con varios candiles que desde María iluminaban nuestras realidades, puede ayudarnos este tiempo de adviento a preguntarnos sobre qué Dios estamos esperando.

María y vivir contracorriente

Ahora que se acerca la fiesta de la Inmaculada quiero compartir con vosotros una reflexión sobre María. A veces hemos idealizado o edulcorado la figura de la Virgen, cuando la realidad histórica nos habla de una mujer de valores muy cotidianos y actuales. Entre otras muchas virtudes, tenía la capacidad de decir "sí" a Dios, subordinando sus propios planes; y ser fiel a esa palabra dada. Esta fidelidad debió de darle muchos sufrimientos e incomprensiones, pero esto no la detuvo ni un ápice del camino que el Señor había pensado para ella y para su hijo.
En el actual contexto de crisis económica por un lado, y de crisis de valores por otro (más profunda y grave esta segunda) podemos ver en María un referente firme y sólido de actitudes absolutamente necesarias en el contexto presente.

Nuestra comunidad CVX ha preparado con esmero la Vigilia de la Inmaculada en la iglesia de jesuitas. Si vives en Valladolid (España, aunque tenemos muchos seguidores del otro Valladolid, el de México, un saludo) estáis todos invitados a participar de este momento precioso de oración y reflexión en torno a María, el próximo miércoles 7 a las 22:00h. en c/Ruiz Hernández. ¡Os esperamos!
Una pequeña parte de esa Vigilia es este texto, que gira en torno a esa fidelidad y resiliencia de María frente a la incomprensión circundante: 

No me fijo ya más
en el acero frío de la crítica, 
porque su dureza rápida y atrevida
no sabe nada
del amor que me empuja.

No pierdo el tiempo
intentando acomodar mi respuesta
a lo comúnmente aceptado,
porque no serían ya
ni mi tiempo ni mi respuesta.

No malgasto mis palabras
donde sé que no van a ser escuchadas,
pero las reservo como potente energía
que me llevan a estar
simplemente donde debo estar.

No te negaré más, Señor,
ni me harán renunciar a Ti, 
porque eres lo valioso de mi pasado,
el horizonte de mi futuro
y la vida sostenida en mi presente.

Reflexión completa de esta parte aquí (la Vigilia tendrá mucho más y mejor...)